domingo, 24 de abril de 2011

Fue sencillo... la duda, la pregunta y la respuesta.
Nuevamente en manos de nadie, con ganas de nada y volver a empezar.
Lo veía en tus ojos, pequeños y avidriados... lo veía venir.
Sabía exactamente qué decir, pero no lo que mi corazón preferiría.

Nuevamente lágrimas, silencio y soledad.


De nuevo aprendí que el corazón no se debe dejar vagar.